Escribir por lo que nos falta


La República

Dom, 27/12/2009
Por Jorge Bruce

Se cuenta que en una de esas polémicas que podría reseñar Juan Gargurevich, un señorón de la prensa peruana le espetó a Federico Elmore, periodista puneño: “La diferencia entre usted y yo es que mientras usted escribe por dinero, yo lo hago por honor”. Elmore habría respondido: “Tiene usted razón: cada uno escribe por lo que le falta”. Acaso sea apócrifa esta historia, pero retrata un estado de cosas que hoy ha desaparecido. En lo tocante al honor, demás está decirlo.

Al mismo tiempo constatamos que, tanto en la prensa como en la política, la agresión verbal, el insulto copioso, la descalificación mañosa, con frecuencia reemplazan a los argumentos. Alberto Manguel, en su reseña en el suplemento Babelia del diario El País de España, del libro Anatomía de un Instante, de Javier Cercas (sobre el fallido golpe de 1981), refiere una anécdota análoga a la arriba evocada, contada por De Quincey y citada por Borges: un doctor Henderson, a mediados del siglo dieciocho en Oxford, en una acalorada discusión, recibió un vaso de vino en la cara. Sin inmutarse, le replicó a su adversario: “Eso fue una digresión: ahora espero su argumento”.

Comenta Manguel: “Desde los principios del siglo veinte hasta ahora, en el campo político, eficacia y astucia han adquirido mucho mayor prestigio que la conducta ética y valerosa; es por eso que nuestros héroes estatales son, en su mayor parte, rufianes y estafadores”.

A esto se podría añadir que la prensa se ha poblado de matones a sueldo, sicarios de computadora, para quienes la ética o los escrúpulos hace tiempo dejaron de ser un estorbo.

Obviamente, como diría un ex ministro que quiso destacar demasiado pronto en ese entorno de mafiosos avezados y se quemó las alas (peruanas), ciertos rasgos de personalidad y mecanismos de defensa facilitan la adaptación. Psicopatía, en primer lugar. Es decir, poca o nula empatía con las necesidades y padecimientos de los más vulnerables: “Son pobres porque quieren”.

Negación o desmentida, luego. A saber, la capacidad selectiva de no ver sino lo que a uno le conviene: “Los que critican a la ministra Aráoz son machistas” (tras haber condenado a las mujeres pobres a los abortos clandestinos, proscribiendo la AOE). Soberbia e intolerancia: “A ese diario no le respondo”. Fobias, verborrea , pensamiento ideofugal (caricatura de Hitler, sin la gracia de Chaplin): “Rojos, caviares, perseguidores de uniformados, tontos útiles del terrorismo, jajajajaja”.

Este cuadro estaría incompleto sin los puntos ciegos y las flagrantes contradicciones de quienes, desde la otra orilla, reclaman más democracia y alaban a Castro o Chávez. Los mismos le dieron el beneficio de la duda a Humala en lo tocante a violaciones de DDHH, o en la improvisada y corrupta conformación de su bancada. Si bien la política es el arte de lo posible, como recordaba Martín Tanaka en este diario, eso no significa hacer la vista gorda ni ponerse pragmático. Con nadie. Sobre todo con uno mismo. A mi modo de ver, el reto de hoy sería pensar y escribir por lo que nos falta como individuos interactuando en una sociedad civilizada (es decir, democrática, no autoritaria ni militarizada).

Módulo Perú creer

La República
Dom, 04/01/2009
Por Jorge Bruce

Tengo solo tres meses en la radio, pero comienzo a advertir cambios profundos en mi manera de sentir, escuchar, pensar a mi país. Estoy de lunes a viernes y paso tres horas y media sentado frente al micro. Esa media hora está dedicada a reemplazar a Magaly Medina, la otra la asume Rosa María Palacios, así que el grito ¡Magaly libertad! era visceral –literalmente– en nuestro caso.

Durante esas emisiones en radio Capital recibo un flujo constante de llamadas de oyentes deseosos de intervenir. Lo hacen desde Ate y Villa el Salvador, Ventanilla y Pucusana, Los Olivos y Breña, San Miguel y Jesús María, San Bartolo y Huaral, Pueblo Libre e Independencia, Jesús María y Chorrillos, Carabayllo y Barranco, Miraflores y San Isidro, Barcelona y Nueva York (por Internet en estos casos). Jamás había tenido la oportunidad de intercambiar opiniones, afectos, visiones del Perú y en particular de Lima con una muestra tan variopinta de seres de ambos sexos y distintas edades y ocupaciones, en su gran mayoría del llamado sector C.

En suma, un curso superintensivo de realidad psicosocial limeña en donde el que más se instruye y desprejuicia –pero esto me sucede tanto en el consultorio como en las aulas universitarias– soy yo. Por supuesto, hago lo posible para no ser el que saca provecho de este intercambio en vivo y confío en que el mero hecho de escucharnos unos a otros en un clima de tolerancia y, en la medida de mis posibilidades, invitando a pensar críticamente las opiniones del otro y de uno, es provechoso para todos los que participamos en la experiencia, extenuante pero de un valor inconmensurable para mí.

El viernes, por ejemplo, el premier presentaba el Plan de Lucha contra la Pobreza. Un día antes habíamos estado tratando el asunto. Tuvimos que interrumpirlo porque estaban liberando a Magaly y esto hacía imposible mantener el clima de serenidad: las líneas se inundaron de llamadas sobre la noticia de Santa Mónica y ni modo. Pero lo retomamos y las opiniones me dejaron una sensación ambivalente. El gran problema del Módulo Perú Crecer es que casi nadie cree en este. Rufino, de un lugar llamado Arenal Alto, relató que hace 25 años piden agua y no les dan (como en el juego infantil). Además, cuando viene Techo Propio les informan que no se puede aplicar el programa porque no tienen agua. A eso se refería César Moro cuando decía que si Kafka hubiera nacido en el Perú sería un escritor costumbrista.

Luego hablamos de la lucha anticorrupción: ídem a la parrilla. Les recuerdo que hemos avanzado, pero algunos radioescuchas me replican que eso fue durante Paniagua. Que desde Toledo en adelante las cosas en esos terrenos han ido de mal en peor, pese a los juicios a Fujimori et al. El Premier no tiene el apoyo del Gobierno, advierten, y es una opinión tanto política como vital. Procuro no obnubilarme: tres meses, incluso a ese régimen, no es nada. A veces me cruzo con el legendario Mihua en las escaleras y eso me pone en mi sitio, mientras me saluda con exquisita cortesía. Me quedo, en este principio de un año complicado (¿no lo son todos?), con el inmenso Claudio Magris: “El desencanto, que corrige a la utopía, refuerza su elemento fundamental: la esperanza”.

Recargada pero rectificada


La República
Dom, 04/01/2009
Por Federico Salazar

Magaly Medina salió de prisión y, dice su abogado, reaparecerá recargada. Es decir, no se rectificará, a pesar de lo ordenado en la sentencia de segunda instancia.

El caso es emblemático. Se trata de la principal conductora de la televisión nacional. La carcelería se debió, además, a parte de su trabajo como conductora y directora periodística de su programa, y de su revista.

La defensa de Magaly insiste en su inocencia, y tiene derecho. Por eso, puede admitirse que ella no acate este extremo de la resolución. Por lo menos, hasta que resuelva el recurso de nulidad ante la Corte Suprema.

En otros aspectos no cabe suspensión. La procesada tendrá que cumplir las normas de conducta señaladas y evitar referirse al caso judicial.

La primera y segunda instancia coinciden en condenar el delito de difamación. Es decir, para cuatro jueces no se trata de un caso de libertad de expresión sino de infracción del derecho al honor.

La primera pena fue dura al establecer cinco meses de prisión efectiva. La segunda pena también es dura al establecer dos años de prisión suspendida, además de la rectificación “en el mismo número de veces en que difundió las noticias difamatorias”.

La dureza de ambas penas afirma la independencia de los jueces en relación al poder de los medios. Ese poder está basado en su pudiente economía, pero también en el impacto que tienen sobre la opinión pública.

La judicatura, en efecto, debe ser, y debe mostrarse, independiente de todo poder. Los jueces deben resolver según la ley, su criterio y la justicia.

No podemos aceptar que cualquiera use un medio de comunicación para insultar, difamar o calumniar. No nos conviene a los periodistas que el uso no responsable de la información se identifique con nuestra actividad.

Si alguien realiza afirmaciones perjudiciales a la reputación, debe haber consecuencias. Debemos saber que sí se puede reclamar derechos frente a los poderes, incluso frente al propio poder de los medios y la opinión pública.

Magaly Medina puede no rectificarse hasta que, en dos meses más o menos, se pronuncie la Corte Suprema. Tiene este tiempo para pensar cuál será la mejor estrategia para mantener fuerte a su personaje y, a la vez, cumplir con la justicia y respetar los derechos.

Ni el personaje ni el programa sufrirán si la conductora de televisión reconoce cierta falla en su maquinaria periodística.

Hay muchas formas de capitalizar, en cuanto a imagen, todo lo que sucedió. Para eso, entre comunicadores, no debe faltar creatividad e imaginación.

Magaly tiene que salir recargada pero rectificada, como los motores, si cabe la expresión.

Comunicación y Poder


La República
25 de octubre de 2009

No parece coincidencia que en Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y Argentina, los gobiernos estén enfrentados a los medios de comunicación. Los consideran sus principales opositores y mientras unos buscan debilitar su influencia, otros ensayan mecanismos legales para sacarlos del aire. Esta nota da cuenta de los mecanismos de control que intenta Rafael Correa en Ecuador y lo que ya ha logrado Cristina Fernández de Kirchner en Argentina.

Por Raúl Mendoza

Desde que Hugo Chávez inició su cruzada en Venezuela para, según su visión, “democratizar los medios de comunicación y ponerlos al servicio del pueblo”, el fantasma de la censura flota sobre este y otros países amigos del chavismo como Ecuador, Argentina, Bolivia y Nicaragua. En estos países el enfrentamiento con la prensa se ha desatado de manera directa e incluso se ha dictado nueva legislación para precisar los límites en que deben moverse las empresas de comunicación.

El estilo, confrontacional y peyorativo, de Hugo Chávez es imitado sin rubor por sus aliados. Todo indica que quieren una prensa monocorde, o controlable por lo menos. En las últimas semanas dos casos han vuelto a poner el tema del control de los medios de comunicación sobre la mesa: tres proyectos de Ley de Comunicación que están a debate en el Congreso de Ecuador y la llamada “Ley de Medios” aprobada recientemente en Argentina. Examinemos aquí esta confrontación.

El caso ecuatoriano

Para nadie es un secreto que el presidente ecuatoriano Rafael Correa no es muy dado a escuchar las voces disonantes. Lo prueban los insultos que ha lanzado contra la prensa y los periodistas que cuestionan su gestión. Les ha dicho desde ‘mafia racista’ hasta ‘miseria humana’, pasando por lacayos, incompetentes, mentirosos, calumniadores, vendidos, payasos y sigue la lista. Es cierto que algunos sectores aislados de la prensa ecuatoriana, generalmente conservadora, han lanzado epítetos inaceptables hacia las autoridades, pero eso no justifica un remedio peor que la enfermedad. Igual que Chávez, Correa tiene un programa de TV todos los sábados y desde allí constantemente ataca al periodismo que lo critica.

Hace una semana una misión de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) llegó a Ecuador para recoger en el terreno información sobre los tres proyectos presentados en el Congreso ecuatoriano y de los cuales puede salir la próxima Ley de Comunicación de ese país. Allí, luego de revisar las normas y de entrevistarse con voceros del oficialismo, de la oposición y de los gremios periodísticos, la misión de la SIP señaló que la libertad de prensa en Ecuador corre peligro.

“Los tres proyectos de Ley de Comunicación que se debaten en la Asamblea son restrictivos y atentan contra la libertad de prensa”, dijo el organismo en un comunicado. Sin embargo, de esos proyectos el más preocupante es el presentado por el asambleísta de Alianza País, Rolando Panchana. “Si pasa esa ley, Ecuador tendrá la ley más restrictiva de América Latina, inclusive más que la que rige a Venezuela”, ha advertido Gonzalo Marroquín, primer vicepresidente de la SIP, quien encabezó la misión.

El gobierno ecuatoriano insiste en que “es necesario regular a la prensa por medio de esta legislación, como una acción de defensa de los derechos de la población”. Rafael Correa ha defendido el derecho de la sociedad a tener “información veraz, equilibrada y plural”. Esto lo suscribiría cualquier mortal con dos dedos de frente, el problema surge cuando ellos son los que califican qué es veraz, equilibrado o plural. Entre los principales cuestionamientos que se han hecho a los proyectos de ley en debate está la exigencia de imponer códigos de ética a los medios, la profesionalización obligatoria para el ejercicio del periodismo y la intención notoria de “controlar y castigar a los medios de comunicación” críticos.

Para la SIP “no hay personas ni sociedades libres sin una absoluta y plena libertad de expresión”. Sobre esto último Correa no ha dado muestras de mucho espíritu democrático: en los primeros dos años y medio de su gestión abrió 25 procesos administrativos contra 5 estaciones de televisión y dos de radio. En los últimos tiempos ha seguido una campaña de ataques contra la televisora opositora Teleamazonas y no ha dejado de calificar de ‘complot’ toda investigación periodística que ponga en cuestión la realidad ecuatoriana que él quiere mostrar.

Kirchner vs. medios


Si bien la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner tiene públicas cercanías con el gobierno de Caracas, el proceso que encabezó en su país para promulgar la llamada “Ley de Medios” o Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual ha tenido características singulares. Allí la norma fue vista más bien como un público enfrentamiento entre el gobierno y el grupo Clarín, un holding multimedios que controla más de un centenar de empresas vinculadas a la comunicación. Clarín es dueña de diarios, un canal abierto y uno de cable, radios, revistas, agencias de noticias, medios digitales, repetidoras y administraba hasta hace poco la transmisión de los partidos de fútbol.

Las propiedades del gigante multimedios le dieron la excusa perfecta al gobierno argentino para justificar la ley: acabar con los monopolios. La nueva norma, firmada por Cristina Fernández el 11 de octubre, reduce a diez las licencias audiovisuales concedidas a una compañía. En el caso de entidades como Clarín, va a tener que deshacerse de sus empresas en el plazo de un año. La ley también divide en tercios el espectro radioeléctrico: una parte para los privados, otra para los medios estatales y otra para las organizaciones sociales. Esto último ha dado pie a críticas al gobierno: autorizará las licencias de transmisión de las organizaciones sociales y, sumado a los medios estatales, tendrá mayor porcentaje de radios y canales “amigos”.

La aplicación de la ley sin duda limitará la influencia mediática de medios opositores. Sin embargo, no son pocas las voces que la respaldan. Prestigiosos periodistas como Jorge Lanatta han dicho que “hacía falta una nueva ley de medios porque la que existía fue dada por la dictadura”. Otro periodista, Horacio Verbitski, ha señalado que “este proyecto es superior a los anteriores porque ninguno surgió de un proceso de elaboración tan amplio, extenso y participativo”. En general para distintos sectores en Argentina había la necesidad de regular la propiedad de los medios, el punto es que se ha utilizado este vacío para golpear a los sectores más críticos del oficialismo.

No obstante, para una publicación como la revista “Noticias de la Semana”, aquí no estaba en juego la libertad de prensa sino el poder y los negocios. Como el gobierno y Clarín no llegaron a entenderse sobre las relaciones que debían tener, estalló el conflicto. Para el escritor Jorge Asis, han perdido ambos: primero el gobierno, dado que ha quedado en evidencia que se quiere silenciar las denuncias de corrupción en su contra, pero también Clarín, que deja muchas dudas sobre su credibilidad al denunciar ahora lo que calló durante varios años.

Epílogo

Hay algunos factores que se repiten en los países que enfrentan esta “ola” controlista: el argumento de ‘democratizar’ los medios porque están en manos privadas que las usan para sus intereses, la polarización que los gobernantes buscan para consolidarse políticamente, el descrédito en que quieren encasillar a la prensa para avasallarla, el interés de controlar, sobre todo, las señales de televisión. “En los tres últimos años se está imponiendo un patrón de acoso sistemático a los medios independientes en Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y, en menor grado, Argentina”, dice la SIP.

En Venezuela siguen las sanciones contra Globovisión y se han cerrado hasta ahora más de 60 emisoras de radio. Y el (mal) ejemplo cunde. “Apaguemos la televisión y tengamos la mente limpia. No es necesario leer periódicos”, recomienda Correa en su programa semanal de radio; “Solo el 10% de los periodistas son dignos”, ha dicho Evo Morales. “¿Justifica la justicia social la violación de las convenciones democráticas?”, se preguntaba el periodista español Miguel Angel Bastenier, refiriéndose al eje bolivariano. “No, porque no se conoce un solo caso en el que el autoritarismo haya sido igualitario”, se respondía.

Daniel Ortega y la prensa

Dicen que el presidente nicaragüense Daniel Ortega tiene una tendencia al secretismo desde que era uno de los líderes del Frente de Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), pero ahora esa característica se ha exacerbado. Su primera regla es ignorar a los medios de comunicación. Los considera financiados por la CIA y controlados por la oligarquía. Él solo da entrevistas a periodistas amigos y su gobierno solo da información a los medios cercanos. Un informe del Comité para la Protección de Periodistas (CPJ) señala que su estrategia para avasallar a los medios opositores o simplemente independientes es manipular la distribución de la publicidad oficial –que va en su mayoría al Canal 4, vinculado a su familia– e imponer embargos publicitarios a la prensa crítica.

La prensa en el país también tiene problemas internos: los gremios periodísticos sandinistas tildan de ‘derechistas’ a quienes discrepan y han politizado el debate sobre la libertad de informar. Ahora la preocupación de los organismos internaciones está centrada en que Ortega intente una reforma constitucional, para tentar un nuevo periodo presidencial. Ahí sí podría cerrarse más el cerco sobre la prensa.

Contra los demonios de la información secuestrada

Convivencia
Por José Alejandro Rodríguez.
Publicado y retirado de Juventud Rebelde digital.
16 de Octubre del 2009

Voy a soñar, una vez más. Voy a imaginarme que nunca lo he meditado hasta el cansancio. Voy a creerme que vengo a estrenar un enfoque inusitado. Voy a convencerme de que vale la pena seguir bregando por esa preterida criatura llamada información, cautiva entre silencios y controles desmedidos. La misión del periodista es informar; claro que también opinar, recrear la realidad, describir, narrar… pero antes que todo informar. Porque para desplegar todos los géneros, formas y discursos del periodismo, primero hay que estar informado… e informar.

La información es un deber del periodista y es un derecho del ciudadano, de ese sujeto histórico que ha sostenido esta Revolución, y que nunca como hoy necesita conocer el terreno que pisa y abona, en medio de múltiples complejidades. Nunca como hoy ese Liborio requiere definir y redefinir las coordenadas en que transita su vida. Nunca como hoy urge de la información para poder interactuar con la sociedad y participar en ella, como un sujeto activo, y no como un “pichón” –frase muy en boga por estos días- que espera le suministren su dosis exacta de la información desde arriba.

El problema, -y lo estamos viviendo en *Juventud Rebelde*- es que la información no escapa a la excesiva centralización de nuestra economía y de la sociedad en general, algo que para nada tiene que ser un fatídico componente genético del socialismo, como algunos creen; más bien lo entorpece en sus potencialidades democráticas. Bien arriba se decide muchas veces qué decir e informar, qué no decir de los grandes temas de la sociedad, aún cuando la terca vida transcurra allá abajo, con sus complejidades.

A estas alturas, da tristeza constatarlo, una ministra puede permitirse rechazar una solicitud de una periodista y cercenar el derecho a más información, asumiendo que ya fue a la Mesa Redonda a desempacarlo todo. O más bien todo lo que se quiere decir. La hiperbolización de la Mesa Redonda como el escenario de la información suprema, es un atentado a la necesaria versatilidad y variedad que distingue al buen periodismo. Esa «mesaredondización» es un aporte redondo a la burocratización del periodismo, con el debido respeto para los colegas de ese espacio, que no son los responsables del fenómeno.

Alguien –juro que no imagino quién es ese alguien- puede decidir que determinadas medidas en el escenario socioeconómico se pongan en práctica, sin una estrategia informacional dirigida hacia el sujeto histórico que las asumirá. Ejemplos sobran de cambios que se han registrado sin la necesaria información en nuestros medios: del proceso de solicitud y entrega de tierras en usufructo, algo que supuestamente dinamizará nuestra agricultura, hubo un instante, dos, tres… ha habido ¿o habrá todavía?, en que no se podía hablar ni apenas mencionar. Se me dijo en esta redacción que venía de arriba.

No se reflejó en los medios el rico proceso de debate promovido por Raúl hace dos años, expresión cimera de nuestra democracia socialista. Tampoco se puede hoy mencionar este último, en el cual militantes del Partido y revolucionarios más allá del carnet, debaten los problemas que aquejan a sus colectivos.

Se convoca a la prensa para que acompañe gregariamente la promoción de la Resolución sobre el pago por resultados del Ministerio del Trabajo y Seguridad Social. Este redactor se emociona con acariciar un rescate de la Ley de Distribución Socialista, que tanto se nos ha alejado: Entrevista al viceministro del MTSS, crea expectativas con aquello de que los que trabajen más y mejor podrán ganar y vivir mejor.

Al final, la aplicación de la Resolución aborta, los burócratas se resisten a complicarse en las normas y las formas de pago móviles. Es más fácil el igualitarismo, lo que te toca. Y nadie explica por qué el pago por rendimiento está obstaculizado en Cuba.

Un reportero, por indicación de sus directivos, acude al Ministerio de Economía y Planificación para que, ante la avalancha de rumores sobre la desaparición de los comedores obreros en la prensa extranjera, con sus enfoques cismáticos y tendenciosos en ciertos casos, ese ministerio confirme si es verdad, y lo fundamente, y si no es verdad lo rebata. El ministro delega en la viceministra, la viceministra le dice al reportero que debe consultarlo con el ministro...Ahí empieza el peloteo, hasta que la viceministra le confiesa al periodista que hay una experiencia en estudio, pero no se desea informar de eso «por ahora». A la semana, aparece en Granma un trabajo al respecto, y el reportero se siente engañado. ¿Será el concepto de la «mesaredondización» o la «granmatitis»? ¿Será que en Granma adquiere majestad suprema la información?

Ejemplos sobrarían, de cuántos funcionarios se abrogan el derecho a decidir qué se puede informar, después de mirar hacia arriba para recibir la extremaunción de la noticia ya muerta. Casi nadie se atreve a informar a la prensa y desplegar relaciones horizontales sin la venia de sus superiores. Y muchas veces la genuflexa cadena transita por varios niveles e instancias… hasta que la noticia ya está sepultada por la propia vida.

Es cierto que la información es un arma de doble filo, porque revela las luces, pero también los hoyos oscuros de la realidad. Pero la información es un bien público, y no podemos sustituirla por la oportuna información permitida, por la información virtual, por la información-propaganda o la información conveniente, la información con pinzas, o como quiera llamársele. La información es información.

En todo caso la información, con todos sus matices, con sus claroscuros, siempre nos hará más eficaces y revolucionarios, más conscientes del momento histórico; más preclaros para discernir lo posible de lo imposible, y más participativos; porque todo –incluida la información- no se puede cocinar desde cenáculos. El cubano necesita mirar hacia el futuro, saber qué sucede, y no andar a tientas y a ciegas, a merced del mendrugo de información. El cubano necesita participar activamente, proponer y ser tenido en cuenta, sopesar entre el bien y el mal, para fortalecer su Revolución.

Claro que no hablaré de las culpas de los periodistas, unos más osados, otros más cansados y conformistas. En la medida en que persista este modelo de política informativa restrictivo y controlador, se fomentarán más los desencantos e hibernaciones entre nuestros profesionales.

Y sin información, sin participación del sujeto histórico, es imposible cimentar conscientemente un socialismo más pleno y democrático.

Después de todo esto, no vamos a cortarnos las venas de la profesión. El periodista revolucionario tiene que seguir batallando aquí y allá. Si se te cierran las puertas, esa puede ser la noticia. Una alternativa ante la cerrazón es enfocar los fenómenos desde otras fuentes no tan institucionales y tan arriba, desde el pueblo que es el principal sostén de esta Revolución. Y hacerlo con compromiso y seriedad.

Juventud Rebelde ha ganado buen trecho y prestigio en esta pelea cubana contra los demonios de la información secuestrada. ¿Vamos a retroceder? Ese es el desafío mayor para la nueva dirección de este periódico que aún no se sabe, pero que, en definitiva somos todos.

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Este artículo apareció en la versión de internet del periódico Juventud Rebelde del 16 de octubre de 2009. Fue retirado pocas horas después.

José Alejandro Rodríguez
Periodista de Juventud Rebelde

Cinco formas rápidas de recortar y mejorar la redacción comercial

El Comercio

25 de octubre de 2008

Internet ha cambiado drásticamente la forma en que la gente lee y absorbe información. En este escenario, son cada vez más importantes la concisión y la precisión

Por John Clayton

En estos tiempos en los que todos estamos trabajando mejor y más rápido y en el que Internet ha cambiado drásticamente la forma en la que la gente lee y absorbe la información, la redacción comercial necesita ser rigurosamente concisa, pero a la vez debe proporcionar información compleja de forma clara y persuasiva.

Si usted es como la mayoría de las personas, lo más probable es que cuando termina de redactar toda la información crucial su documento tenga el doble de largo de lo que debería tener. Ya sea que esté escribiendo un correo electrónico, la descripción de un proyecto de 200 palabras, o el resumen ejecutivo de un informe complejo, su desafío es el mismo: reducir el largo sin perder el sentido. Y tiene una ventaja: al tiempo que recorta palabras, da formato para que sea más fácil de leer y reemplaza las generalizaciones, también mejora su escritura... y mucho.

1. EXAMINE LA ESTRUCTURA

¿Qué partes de los cimientos o soportes del techo se pueden eliminar sin que colapse toda la estructura? La recomendación de siempre de primero hacer un borrador y luego revisar el mensaje podría todavía servir para informes largos, pero para la mayoría de los escritos comerciales eso de levantar tres paredes donde una es más que suficiente no funciona. No anuncie lo que va a decir, solo dígalo.

Por ejemplo, usted puede estar siguiendo las instrucciones de su profesor de inglés que le dijo que en el párrafo introductorio se debía incluir una oración por cada punto que tocara. Este es un recorte fácil: borre el párrafo introductorio y sáltese de frente al mensaje. Además, los cimientos que haya construido pueden ser más de los que necesita. Por ejemplo, quizá haya incluido información detallada de los antecedentes. ¿Su audiencia necesita estos detalles para poder entender y ser persuadida por su argumento? Si es que no los necesita, resúmalos de manera concisa y vaya directo al punto.

2. APÉGUESE A LO ESPECÍFICO

Las especificaciones son la carne de su mensaje y las generalizaciones son los carbohidratos. Ponga su redacción en una dieta alta en proteínas. Una buena anécdota o estadística, además de trasmitir mejor su mensaje, se quedará más tiempo en la mente de su audiencia que una generalización. Piense en cómo los políticos, en sus discursos o debates, invierten tanto de su preciado tiempo en anécdotas.

3. DÉLE UN FORMATO DE TAL FORMA QUE SE ENTIENDA RÁPIDO

Los elementos gráficos --encabezados, viñetas y tablas-- pueden ayudarle a transmitir su mensaje en menos palabras.

- Los encabezados y las viñetas. Los encabezados son útiles porque enfatizan los puntos principales, eliminan la necesidad de usar oraciones temáticas, crean un espacio en blanco y ayudan a que los lectores puedan leerlo rápidamente. Pero su formato usual --toda una línea para ellos solos, en la mayoría de los casos seguidos de una línea en blanco-- ocupa espacio.

Si quiere ahorrar espacio sin perder los encabezados, conviértalos en encabezados continuos como el que está al principio de este párrafo. Además estimulan al escritor a trozar la información en bocados pequeños y digeribles, como en esta lista.

- Tablas. Use tablas en lugar de texto continuo, si quiere comparar o contrastar varias opciones. Por ejemplo, no tendrá que repetir una y otra vez los nombres de varias compañías, o el criterio que está utilizando en cada una de ellas. Y lo más importante, las tablas presentan comparaciones complejas de forma sucinta.

- Mapas y diagramas. Piense en cuánto le toma dar direcciones: Maple St. está en el tercer semáforo. Hay un Denny's en la esquina y un vendedor de autos usados en la otra, pero si se llega a los límites de la ciudad de Clarksdale ya se pasó. Un mapa brinda la misma información de manera concreta y accesible. Los organigramas, gráficos y diagramas transmiten relaciones complejas de formas fáciles.

- Énfasis. Para asegurarse de que su audiencia recuerde lo que está diciendo, usted podría estar tentado a usar frases como: "Este es el punto más importante" o "Si rescatamos algún mensaje del documento, este sería". Es mejor si escribe el mensaje principal en negrita para transmitir su importancia visualmente.

4. BAJE EL TONO

Escribir para una audiencia comercial puede hacer que el mejor de los redactores adopte el modo formal y burocrático. Cuando se escribe de esta manera se usan palabras más rimbombantes, construcciones más complejas y oraciones más largas. Si cambia la redacción a un tono más informal, la escritura concisa le saldrá más natural.

5. CORTE Y COMBINE

Revise su documento oración por oración, buscando encontrar formas de eliminar palabras y combinar dos oraciones en una. Veamos este pasaje: "Esta presentación examina los beneficios de la tercerización. Mi recomendación es que se reduzcan los gastos directos tercerizando los procesos complementarios, tales como servicio al cliente, satisfacción del cliente y otras funciones de soporte".

La primera oración es un peso muerto. Bórrela y escriba: "Podríamos reducir significativamente los gastos directos tercerizando funciones complementarias como las de servicio y satisfacción del cliente". Ya anunció su tema y precisó su posición de una manera mucho menos densa que la del original.

Memorias del futuro

La República
Dom, 29/11/2009
Por Eloy Jáuregui

Enseño periodismo utilizando entre otros artefactos dos documentales en Youtube: “Epic 2015” y “Prometeus”. En ambos se trata el futuro de la prensa escrita. Los dos tienen una visión apocalíptica del devenir de los medios. De aquí en un tiempo, el periodismo tal como lo conocemos hoy –sí, ese que usted está leyendo en este momento– ya no existirá más. La prensa digital y electrónica solo operará para cada usuario y ya no utilizará papel. Cada ciudadano recibirá la información que necesita y hecha única y exclusivamente para él.

¿Y la crónica? Será como un texto de Garcilaso o de Guamán Poma. Arqueología de la información. ¿Y el periodismo de investigación? Nada, un tratado de hermenéutica de la ética periodística. Los grandes grupos periodísticos se fusionarán. El gigante Google se tragará a todos los demás. Existirá una homogenización de la escritura que construirá un lector terso y análogo. ¿Tanto así? No creo.

Conozco el periodismo desde sus tripas. A los 7 años mi padre me envía a la redacción de La Prensa, allá en el Jirón de la Unión, a entregarle unos libros al maestro Alfonso Grados Bertorini. La sala era pequeña, con escritorios, máquinas Remington, olor a cigarro y trago, unos hombres de bigotes, traje y sombreros y la tinta corriendo en medio de los pasadizos. Yo pensaba de niño que los periódicos los hacía una máquina maravillosa y no gente de carne y hueso. Luego me di cuenta de que existía el animal periodista. Ese que llegaba a mitad de mañana, discutía, se iba de butifarras, piscos y bajativos y luego regresaba y escribía como un condenado hasta la madrugada. La edad del plomo, la bohemia, la jarana y las ombliguistas.

Hoy las redacciones son higiénicas, mezcla de quirófano y laboratorio. Nadie pega un carajo como los de Guillermo Thorndike cuando un escribiente no levantaba la nota informativa por el lado bizarro del asunto. Ese panorama de jolgorio y resaca de las redacciones está descrito maravillosamente en el cuento “El infierno tan temido” de Juan Carlos Onetti y también de tragedia en un tango de Astor Piazzolla. Y a uno se le iba la vida por terminar con un remate genial su crónica policiaca. Y entregabas sus 5 cuartillas y esperaba que la diagramen y luego el jefe levantaba la ceja y la tiraba en un cubil para que vaya a talleres. Y ese era el ritual. Y al día siguiente uno hallaba sus notas en la página nona de un periódico de ayer: “y a mediodía ya noticia confirmada y en la tarde materia olvidada”.

Y es melancolía del futuro, la mía. Y hoy leo que el “Washington Post” cierra ya parte de sus oficinas. Que el famoso diario norteamericano perdió 166.7 millones en los 9 meses de 2009, que el periódico dice que la medida afectará a sus oficinas en Nueva York, Los Ángeles y Chicago, que los periodistas serán despedidos o asignados a nuevos puestos en la capital, que el problema fue evidente para los lectores en los últimos meses que han visto que el diario cuenta con un número de páginas cada vez menor, y que el periódico ya había cerrado sus oficinas en Austin, Denver y Miami. No era ficción, la verdad de las mentiras de esos agoreros de los documentales. El periodismo se muere, ay. Pero los periodistas, jamás.

Filosofía, prensa y twitter

La República
Dom, 22/11/2009
Por Eloy Jáuregui

Pensar es subversivo, escribir (bien) mucho más. Digo yo cada vez que escucho a Savater. Ahora que leo una entrevista del argentino Mariano Dorr a propósito de su reciente libro “Historia de la filosofía: sin temor ni temblor” (Planeta). No estoy proyectando una reseña del libro, explico que en él se trata de un tema –el diálogo– que es esencial para evitar la intolerancia, en el Perú, por ejemplo. Ergo, los conflictos sociales y sus corifeos. Un caso puntual, lo que ocurre en Apurímac. Se pide autonomía, se defenestra al presidente de la región, y los periodistas –en nombre de la libertad de prensa– azuzan el conflicto desde las radios informales y la pobre prensa regional, mete más leña al fuego. Ese viejo gamonalismo atávico que nos habita sobre todo en la sierra sur.

Entre Cusco y Arequipa, el lío por Majes Siguas II es de la misma naturaleza. Conozco Andahuaylas y Abancay. Sé de su sempiterna rivalidad, inútil y que desgasta. ¿Y acaso se le puede exigir a un cacique y sus turbas una pizca de diálogo? Difícil. La filosofía nace, precisamente, cuando estamos en el plano de humanidad, no cuando estamos en un plano de jerarquías sociales. Savater explica que solo en el hecho de conversar, en el libre ejercicio del pensamiento y en la amistad, el quehacer filosófico se convierte en un nexo fructífero. Que ese ejercicio debe trasladarse a los medios de comunicación como obligación ética y moral: Y que la filosofía hoy ya no tiene la plaza pública ni el ágora para el debate sino que se difunde incluso por internet y las redes sociales.

Pero Savater disuelve la traba entre poco conocido vínculo, entre periodismo y filosofía. Cuando explica que la filosofía usa el lenguaje común de la plaza pública. No opera en recintos cerrados, menos en la “Academia”. En principio, nace en la calle, entre gente que no es especialista. Lo cito: “Se trata de gente que va a hacer sus gestiones, y que de repente se para interpelada por Sócrates. Yo creo que eso es importante: hoy ¿cuál es esa plaza pública?: los medios de comunicación, el lugar donde nos encontramos todos. Ya no somos unos pocos miles como los atenienses que se reunían en un espacio relativamente cerrado. Hoy somos muchos millones, así nuestro espacio es el espacio de los medios de comunicación, de la prensa, de los medios audiovisuales, de internet. Ahí está nuestra calle u ágora”.

El filósofo hoy debe dialogar con sus semejantes allí donde están, es decir, en espacios comunes y públicos. Y digo, yo, también en las redes sociales que operan en este momento en el imaginario de tantos jóvenes de Lima y el Perú. En ese diálogo incesante y perseverante que existe con el twitter. Soy “twittero” desde hace un tiempo. ¿Twittero? ¿No soy viejo para esos diálogos? No, jamás, como nunca tuve tantos amigos –varios enemigos–. Savater desde “Ética para Amador” y “Política para Amador”, una conversa con su menor hijo, nos mostró cómo a un adolescente le puede interesar la filosofía moral y política. Y acaso el Perú no sigue siendo ese país adolescente y sin amigos. Por eso es tan fuerte la idea de amistad que explica Savater cuando cita a Aristóteles, quien dijo que “sin amigos, nadie quisiera verse obligado a vivir”.

La libertad

La República
Sáb, 31/01/2009
Por: Eloy Jáuregui

Estoy en Chiclayo y mañana viajo a Paita. Conferencias que le dicen. Esta vez la Sunat nos trajo junto a mis colegas Mónica Vecco y Francisco Reyes. Aparte del chinguirito, el cabrito y el arroz con pato, a los norteños como que el chongo de los petroaudios y los petroperiodistas les llega. He visto en EsSalud y el Reniec colas interminables. Eso sí friega. Oficinas del gobierno obsoletas e inhumanas. Un Estado que sólo funciona con ‘aceitadas’ y corruptelas que no dejan santo en pie.

Desde los vladivideos que hará que Fujimori salga de la cárcel a los 97 años y hasta los ‘chuponeadores’ de hogaño que se tumbaron el gabinete Del Castillo, los periodistas hemos utilizado la profesión para el escrutinio y el barómetro público para denunciar a los criminales. Libertad de expresión que le llaman. Eso permite el ejercicio de una prensa independiente que aporta al ensamblaje del Estado de Derecho. Institucionalidad, mi señora.

Pero con ese sable también he visto rodar cabezas. Periodistas asesinados, mis hermanos despedazados en Uchuraccay, los muertos por los “Colina”. Y ni hablar de argentinos y chilenos de Videla y Pinochet. Pero hay de los otros. Esos que no distinguen entre lo liminar de lo privado y lo público. Magaly, Bozzo y Bayly como ejemplos del uso pestífero del periodismo.

Un hombre de prensa no es policía, ni abogado, ni fiscal, ni magistrado. Estos trabajan para impartir justicia. Nosotros para descubrir la verdad. Esa es la diferencia. Pero en mi país cada quien hace lo que le da su bendita gana. El periodismo de investigación por ello ha realizado funciones que les correspondía a los policías. Pero hoy resulta que un plumífero se computa que está frente al caso Watergate y una abogada es abanderada de la prensa libre. ¿No estamos jugando para el enemigo?

Soy periodista hace 30 años y conozco a mis colegas. Los hay decentes y de los otros: los “mermeleros” y “lobbystas”. Por eso Alan García utiliza su bufalería para atarantarlos. Empiernados al poder y la plata, estos mercachifles de la información han creado emporios en suites de hoteles y ministerios. No es de ahora. Pero ya es tiempo de que la Libertad no sea esa ruca de estos sinvergüenzas.

No hay que “despenalizar”

26 de octubre de 2008
La República
Por Federico Salazar

Los delitos contra el honor no deben dejar de tener sanción penal. Hay quienes creen que la cárcel es una pena excesiva para quien difama, injuria o calumnia. Quieren "despenalizar" estos delitos.

En muchos casos la injuria o la difamación no merecen una pena tan drástica. Eso no quiere decir, sin embargo, que la ley no deba prever el caso en que el daño sea de similar gravedad a la de un robo o una lesión al cuerpo, por ejemplo.

En nuestro ordenamiento penal, además, existe la conversión de la pena privativa de la libertad. Eso quiere decir que el juez puede convertir una pena de este tipo por otra de multa o de servicios a la comunidad (art. 52 del Código Penal).

Si de algo padece nuestro orden penal es de un trato excesivamente tolerante con el condenado. Las penas en algunos casos son escandalosamente favorables al delincuente.

Por apropiación ilícita hay un máximo, por ejemplo, de cuatro años. Con la conversión, el ladrón no va a la cárcel. Para el asesinato (¡asesinato!) la pena puede ser de quince años. Con beneficios, eso puede quedar en cinco.

El que realiza una matanza de miembros de un grupo nacional, étnico, social o religioso recibe apenas veinte años. Con beneficios, pueden ser siete.

La justicia no se reduce a la reparación civil. La justicia sanciona la infracción contra el orden de protección de los derechos de las personas.

Imaginemos que la difamación se resuelva solo a través de una multa fuerte o una reparación alta. En ese caso, tendrían más opción a difamar los que tienen más dinero.

Al restringir estos delitos al ámbito civil, el derecho de las personas a la reputación, al honor, al buen nombre, a la privacidad carecería de una protección coercitiva. La ley dejaría en este caso de establecer un freno objetivo y universal, independiente de la circunstancia de los involucrados.

Hay quienes creen que la pena privativa de la libertad en casos de delitos de esta especie es una suerte de espada de Damocles sobre las libertades de expresión y de prensa. No lo es.

Los medios de comunicación y los periodistas tienen siempre una espada de Damocles frente a la arbitrariedad. Cualquier figura delictiva puede ser usada por una autoridad abusiva.

Ese riesgo profesional no nos debe llevar a relajar nuestros estándares. Si no nos cuidamos de no difamar, no injuriar, no calumniar, ¿para qué diferenciar la información periodística del chisme, el rumor o la maledicencia?

No hay que "despenalizar" los delitos contra el honor; más bien, hay que mejorar nuestra competencia profesional.

Veinte apuntes sobre el ciberLeviatán

JULIO DE 2007

Letras Libres
por Jean-François Fogel

¿Cómo ha moldeado la interconexión a la ciudadanía y el periodismo?


¿Qué clase de entidad configuramos entre todos los cibernautas? En un texto contagiado por la sintaxis fragmentaria de la red, Jean-François Fogel esboza los nuevos paradigmas que suscita la era de internet.

Correo electrónico de Ramón González, miembro de la redacción de la revista Letras Libres: “En estos momentos estamos preparando un número dedicado a internet (y en especial a sus implicaciones en el periodismo y el ejercicio de la ciudadanía) y, puesto que conocemos su trabajo… Nos gustaría mucho contar con su colaboración en él.”

Elijo RESPONDER entre las opciones. Tecleo unas palabras positivas.
Firma prerregistrada.
MANDAR.

1. Me equivoqué. Tenía que rechazar la oferta. El tema del artículo tiene poco sentido. En realidad, internet, el periodismo y el ejercicio de la ciudadanía configuran un triángulo incomodo.

A. Históricamente, el periodismo ayudó al ejercicio de la ciudadanía: el periódico moderno nació para gritar en los rincones más lejanos de un país lo que se había dicho en los debates del Congreso el día anterior; era un vector orientado desde la capital hacia la provincia.

B. Internet ignora el recorrido de lo que vincula; es una red abierta: al no tener un servidor central prescinde de un centro, entonces desconoce la periferia. Ignora la existencia de la capital o del territorio del imperio.

2. Mejor desistir de la escritura del artículo. Empiezo a teclear algo para demostrar cómo internet, la red planetaria, no contribuye a la identidad política del ciudadano ubicado en un país, nación, pueblo, etc. Busco referencias, hasta descubrir una cita en La galaxia Gutenberg de Marshall McLuhan:

El impreso creó la uniformidad nacional y el centralismo gubernamental, pero creó también el individualismo y la oposición al gobierno.

Ejemplo perfecto de la cuarta ley establecida por el mago de los medios: al alcanzar los límites de su potencialidad, un medio funciona al revés. La ley vale para internet como para los otros medios. Internet es también el contrario de internet: vincula y aparta. Escribiré el artículo. Fin del párrafo. ENTER.

3. Desconocemos el tamaño de internet. Es una red que conecta más de cien millones de sitios activos en la web, más de mil millones de internautas, más de cuatro mil millones de discos duros. Los sitios almacenan páginas, los seres humanos funcionan con memorias biológicas y los discos duros son memorias ROM (Read Only Memory, acumulación permanente y rememorante de información ordenada). Pero lo importante es la memoria RAM (Random Access Memory), la memoria procesional, relacional, auto-borrada de manera continua, que utiliza la computadora para hacer operaciones y navegar en internet.

“La cultura está empezando a dejar de comportarse como, principalmente, una memoria dearchivo para hacerlo en cambio como una memoria de procesamiento, de interconexión de datos –y sujetos– de conocimientos”, escribe José Luis Brea en su ensayo Cultura—RAM (Gedisa). Hay que mirar cuidadosamente la cita: las cursivas utilizadas en la frase para nombrar a las memorias pertenecen a la cultura del libro y de la tipografía, es decir al mundo real; la pequeña línea entre “Cultura” y “RAM” en el título del libro es la manera de expresar el espacio vacío entre dos palabras en una dirección de internet, en el mundo virtual.

La cultura que puede contribuir al ejercicio de la ciudadanía en línea está entre las cursivas y el vacío subrayado. Entre el ciudadano (no hay nada más cursivo que un ciudadano) conectado a internet y la cultura relacional, fugitiva, de creación continua y autoeliminación de un proceso informático.

Un discurso coherente sobre internet tiene que renunciar a la coherencia de la retorica clásica: tiene que ser discontinuo, ignorar la relación entre la causa y el efecto, acumular elementos, datos y pensamientos cuya mayor parte se ubica de manera provisional en la memoria RAM. El lector honesto de un discurso como éste tiene que prescindir del miserable orden de presentación utilizado por el autor y navegar sin huir de las contradicciones ni buscar una explicación única. Aunque nunca tocó el ratón de una computadora, Jorge Luis Borges ya sabía que “el lector escribe la obra una y otra vez”.

4. Cuando internet es utilizado como un medio bidireccional, que no hace diferencia alguna entre el emisor y el receptor, aparece el sueño de una democracia directa electrónica. La conexión generalizada con una red única podría producir todo, incluidos debates y decisiones políticas, en comunidades de participación cuyo tamaño corresponde a la población afectada por la decisión.

Este sueño es un viejo sueño. Nació antes de internet, concretamente en 1651, en Inglaterra, cuando Thomas Hobbes publica Leviathan. Es una obra filosófica dedicada a la descripción de un estado absolutista regido por un soberano cuya existencia toleran todos los miembros de la sociedad, pues cada uno de ellos es una parte del soberano. Hobbes llego hasta el extremo de representar al Leviatán en un grabado incluido en la primera edición de su libro. Muestra un gigante con una espada en la mano. Su cuerpo es de manera literal una muchedumbre agrupada de tal forma que se parece a un cuerpo humano, el cuerpo del soberano, el Leviatán.

Hasta los años noventa del siglo XX, el Leviatán era un concepto literario, una palabra incluida en la Biblia y reciclada por Hobbes. Internet le ha dado otra vida. Hoy, podemos imaginar a un soberano cuyo cuerpo no es la suma de los hombres sino la red formidable de las pantallas conectadas por internet. Cada internauta haría funcionar una parte del cuerpo del soberano en una nueva democracia regida por un ciberLeviatán. ENTER.

Antes de examinar la hipótesis recordamos el subtítulo de la cuarta y última parte de la obra de Hobbes: “El reino de las tinieblas.”

5. Una amiga mía, que vive en Nueva York, es grafista. Produce diagramaciones para sitios desde hace ya varios años y tiene que llevar un yeso en la muñeca. Sobre-utilizó su pantalla para dibujar y ahora tiene un carpal tunnel syndrome.

Los síntomas son picazón, muñeca entumecida y debilidad muscular de la mano. Lo peor, según ella, es tener el dolor sin posibilidad de decírselo a alguien: me paso el día sola, dice, aunque estoy siempre conectada a la red, y mandar un correo electrónico amplía el dolor. Su frase me obliga a reabrir Natalia (editorial Cuarto Propio), novela de un autor chileno, Pablo Azocar, para buscar lo que va repitiendo uno de los personajes, un tanatólogo: “Estoy rodeado de muertos, pero me siento solo.”

6. Por el momento, la democracia electrónica a través de Internet no consiguió reemplazar a la democracia clásica. José Luis Brea, en el libro antes citado, ve dos razones para el fracaso de lo que llama “la democracia profundizada”.

A. “La ordenación de la información, la forma de organizar indexaciones y por tanto el control en cuanto a la circulación ciudadana por ella” tiende a “secuestrar a las grandes audiencias para hacerlas cautivas de sus regulaciones y contenidos vaciados, espurios”.

B. Las comunidades de participación tienen límites para “hacer visibles sus contenidos en el espacio público en condiciones de igualdad”.

En el mundo real, la información utilizada para el ejercicio de la ciudadanía cabe dentro de ciertas formas preconfiguradas: discurso, campaña política, folleto, periódico, noticiero audiovisual, etc. En el mundo virtual, todo pasa por la misma vía de acceso, la pantalla, donde todo se mezcla con datos triviales de todo tipo. En lugar de acelerar la circulación de los datos públicos dentro una comunidad, internet puede hundirlos en un océano de informaciones.

7. Todavía falta una palabra de uso universal para calificar a la gente que se agrupa en la red.

A. No es ese conjunto pasivo de espectadores sometidos a un espectáculo que se nombra con la palabra público.

B. No es el batallón de personas comprometidas con una consigna política, religiosa, etc., que conforma una masa.

C. Tampoco se parece a la suma de individuos aislados y que no comparten nada dentro de una multitud.

Es una audiencia.

Cada unidad dentro de la audiencia se llama visitante único (WELL) cuando entra a un sitio de la web. Cuando se queda en internet, para mandar correos electrónicos, es un usuario. Al final, hay pocas diferencias entre ambos seres: la audiencia manda y recibe bits. Confía en máquinas para traducir estos bits en signos e imágenes. Las maquinas son confiables. ENTER.

Un cuento de Primo Levi (titulado en ingles “For a Good Purpose”) explica cómo una red telefónica automatizada toma conciencia de su papel social de conexión entre seres humanos y se transforma en una bestia que jode la vida de todos al iniciar contactos inoportunos entre usuarios del teléfono. Al final, provoca el desorden en una comunidad humana con meros nexos, sin agredir a nadie. ENTER.

La centralita telefónica, como internet, confirman la teoría de Jean-Jacques Rousseau: “El hombre es un ser social.” Antes que nada, se define por sus relaciones. Internet amplía las posibilidades de contactos de todo tipo de este ser social, incluidos los virus.

8. La primera comunidad virtual nació en 1985 en Sausalito, California, en torno a la pantalla de un grupo de usuarios del WELL (Whole Earth ‘Lectronic Link). Uno de sus miembros, Howard Rheingold, conocido teórico de la nueva comunicación, describe a los miembros de una comunidad virtual como personas “que utilizan palabras escritas en una pantalla para compartir chistes, discutir, participar en debates filosóficos…” Los miembros de comunidades virtuales, dice, hacen en la red todo lo que se hace “de verdad”, sólo que “uno deja el cuerpo físico atrás.” ENTER.

La película Matrix acumula los mundos, uno dentro del otro, hasta eliminar la posibilidad de entender si lo que vemos en la pantalla pertenece al mundo real donde, por cansancio o ingenuidad, fingimos vivir cada día, o si se trata de un mundo virtual. La única información para ubicarse es una fórmula de acogida: “Bienvenido al desierto de lo real.” ENTER.

Definición posible de una audiencia en internet: comunidad virtual configurada alrededor de una red en el desierto del mundo real.

9. El 11-M en Madrid fue supuestamente la primera experiencia de acción política compartida por una muchedumbre en los tres días previos a las elecciones generales. Al principio, los medios de comunicación españoles aceptaron la tesis del gobierno de José María Aznar: los atentados en contra de los trenes de la estación de Atocha eran obra de terroristas españoles. Pero una ola de tres mensajes transmitidos por teléfonos móviles transformó las dudas en una acusación en contra del sistema politicomediático, incluido Alfredo Urdaci, presentador muy conocido de una cadena de televisión de la que se sospechaba manipulación.

En tres etapas, se pasó de la duda a la sospecha durante el día de reflexión tradicional en la víspera de una elección y, por fin, al ataque:

A. ¿Aznar de rositas?

B. ¿Lo llaman jornada de reflexión, y Urdaci trabajando?

C. Hoy 13-m, 18h, sede PP c/Génova. Por la verdad ¡pásalo!

El último mensaje era una convocatoria frente a la sede del partido del gobierno, el Partido Popular, cuya sede está en la calle Génova. El día 14-M, el Partido Popular perdía las elecciones generales.

10. Herramientas disponibles para intercambios en Internet dentro de una comunidad virtual, sin intervención de la prensa: agregadores de noticias, bitácoras, blogs, directorios de enlaces, feedsRSS, foros, indexadores colectivos, mailing lists, podcasts, red comunitaria, sitios personales, videocasts, wikis, etcétera.

11. Nada más aparecer el primer navegador en internet, Netscape 1, el 15 de diciembre de 1994, los editores de prensa empezaron a transferir parte de sus contenidos periodísticos a sitios de información. Tres golpes detuvieron la idea ingenua de mover el negocio de la prensa tradicional a otro soporte:

A. Motor de búsqueda: la aparición de Google entre 1997 y 1998 entregó a la audiencia una herramienta para emanciparse de las viejas categorías de los medios. Bastaba escribir unas palabras en un rectángulo para entrar de manera directa a los contenidos que los periodistas clasifican dentro de secciones y temas, buscando mantener así una organización periodística del mundo real.

B. Interactividad: los foros, los juegos electrónicos en línea y después los blogs quitaron a los periodistas el monopolio de la expresión pública.

C. Apropiación de los recursos por las audiencias: no hay un género de expresión (imagen, sonido, video, texto) o un recurso (cables de agencia, bases de datos, mapas, etc.) que sea el monopolio de los periodistas. Hasta la red se puede confiscar en parte con la aparición de sitios comunitarios como MySpace, que permiten a un grupo de personas crear su propio rincón en el ciberespacio.

12. El despliegue de la red internet abraza por completo nuestro planeta. No deja vacios. Uno está en internet o no está, lo que quita a la política en América Latina una herramienta fundamental, utilizada a lo largo de su historia: el exilio, voluntario o forzado. “En Caracas o San Mateo [su finca favorita] no me habrían nacido las ideas que me vinieron en mis viajes”, anota Simón Bolívar el 10 de mayo del 1828, en su diario de Bucaramanga. Hoy no nos preocupa la ubicación del emisor de un mensaje. Su mensaje está en la red, es lo único pertinente. La entrada y la salida de personas de un país, recurso común del teatro político (de Bolívar, José Martí, Juan Perón, etc.) ya no tiene sentido. Internet es un espacio político abierto a todos, pero sin puerta de salida. Es un espacio totalitario que se define a la manera de la cultura en la revolución soñada por Fidel Castro: dentro de internet, todo; fuera, nada.

13. Existen dos paranoias clásicas cuando se analiza lo que podría hacer un Estado totalitario con internet.

1. La primera se apoya en el “Gran Hermano” de la novela 1984 de George Orwell: es el temor a una utilización de la red para vigilar a los ciudadanos de manera continua hasta eliminar la posibilidad de una vida privada, incluyendo la libertad de pensar.

2. La segunda utiliza El proceso de Franz Kafka para describir un mundo deshumanizado donde se involucra a cada persona en procesos y trámites imposibles de entender.

Cada opción es la visión de paranoicos mediocres. Internet permite combinar ambas metáforas en una visión única, escalofriante: una red que pone a cada usuario al desnudo, acumulando datos privados (compras, viajes, salud, trabajo, creencias religiosas, correo, etc.) para hacer investigaciones clandestinas.

El ejemplo tradicional es el CAPPS II (Computer Assisted Passenger Prescreening System), un sistema de investigación automatizado que establece el perfil de cada pasajero a su entrada o salida de Estados Unidos por vía aérea. Como Joseph K., el héroe de Kafka, el pasajero nota los efectos de una investigación sobre su persona en controles o atrasos inexplicables (y hasta en la prohibición de viajar) sin enterarse de la utilización que un Gran Hermano hace de sus datos personales en el proceso de investigación.

Por el momento, los países que buscan controlar internet (como China, Cuba y algunas repúblicas de Asia central) actúan de manera defensiva: intentan cortar las comunicaciones entre individuos del mundo real, no buscan configurar comunidades en el mundo virtual. Esto lo hacen las grandes corporaciones al pagar a empresas de publicidad o de comunicación para fingir blogs y foros de consumidores que apoyen sus productos o sus servicios, simulando la satisfacción donde habría, quizás, descontento. Falta un Karl Marx que exprese las condiciones de la acumulación del capital de confianza de los internautas en lo que dice internet.

14. El intento de Hugo Chávez por cerrar Radio Caracas Televisión (RCTV) tiene como primer efecto un aumento de la actividad dedicada a internet en Venezuela. Se nota también la dimensión del cambio al pasar del público pasivo de la televisión a la audiencia activa de la red mundial. El ex público de RCTV entra, sale, carga, descarga, asume el involucramiento propio de una audiencia que no existía ni en los momentos de difusión de telenovelas.

Al encontrar en el ciberespacio un territorio alternativo a Venezuela, los venezolanos crean una comunidad virtual: un país no regido por el comandante Chávez. Al visitar sus sitios y leer su blog no sé dónde estoy: ¿en un país real que enmudeció y que habla por fin, o en un país soñado en el ciberespacio?

15. Recibo un correo electrónico de Caracas: “ahora, miramos El Observador, el noticiero de la televisión RCTV, por la noche en Internet para saber lo que pasa en la calle”. La idea de la pantalla dentro de la pantalla me recuerda la frase del poeta Jean Cocteau: “Los espejos son las puertas por donde los vivos ven entrar a la muerte.” No es fácil asomarse a la ventana cuando tenemos representaciones de nuestro mundo.

16. Internet soluciona el problema clásico que plantearon las tecnologías inventadas por Gutenberg y, después, por Marconi. ¿Cómo se define un ser individual frente al contenido que entregan los medios, un contenido supuestamente vinculado con una conciencia colectiva (deportiva, económica, cultural, política, etc.)? De dos formas: esta persona se identifica con el contenido de los medios, con la palabra impresa en el papel y emitida por la radio y se siente como fragmento de la conciencia colectiva, o la rechaza –lo que es igual, pues toma el mismo punto de referencia para definirse en un modo negativo.

Internet ofrece ambas opciones al internauta y añade una tercera: ser el creador, promotor de la conciencia colectiva al comportarse, no en calidad de receptor, sino como emisor de contenidos. Alcanzamos con esta última solución la posibilidad de definir el sistema completo de circulación de la información que nos importa (nunca otra), al transformarnos en el sistema que recibe o manda, con un mero movimiento del índice sobre un ratón. Ya somos lo que era meramente una enhorabuena potencial recibida por el señor Spock en Star Trek :

CAPITAN KIRK: You’d made a splendid computer. [Sería usted una computadora fenomenal.]

MR. SPOCK: ¡That is very kind of you, Captain! [¡Es usted muy amable, Capitán!]

17. Internet no es la vieja ciencia ficción entrando en el mundo real. Es algo distinto: es, por fin, la entrada de la información y del periodismo en el mundo creado por los artistas al principio del Modernismo. Tal como Joyce, Stockhausen o Calder intentaron incorporar a sus obras múltiples puntos de vista, fragmentación y discontinuidad, para llevar su audiencia a una mezcla de los niveles de conciencia, la red y la memoria RAM nos permiten matar el relato lineal, la relación sencilla entre la causa y el efecto y, por fin, la idea de una realidad estable y organizada. El mundo de la información ya es la “obra abierta” definida por Umberto Eco. Al entrar en internet, nos toca decidir nuestro recorrido en el ciberespacio, pasando, como dice el semiólogo italiano utilizando cursivas para el entendimiento de todos, “de las estructuras que se mueven a las estructuras en el interior de las cuales nos movemos nosotros”.

18. Sin saber que internet iba naciendo en el mismo momento como nuevo medio periodístico, el periodista Furio Colombo publicó en Italia, en 1995, en su libro Últimas noticias sobre el periodismo (Anagrama) la lista de los cuatro grandes adversarios del periodismo:

A. La escasez de las fuentes.

B. La fuerza del poder.

C. El riesgo a la censura.

D. El estado de ánimo de la opinión pública.

Colombo (nada que ver con el inspector, Google se equivoca; por favor, utilizar funciones avanzadas en la búsqueda) añadía de manera lógica la definición de la noticia que sobrevive a su encuentro con los cuatro adversarios: “Noticia es algo que alguien quiere ocultar.”

Confirmando la cuarta ley de McLuhan, internet alcanza como medio de comunicación un nivel donde ahora todo funciona al revés:

A. Abundancia obscena de las fuentes: siempre hay en la red alguien que dijo lo que queremos oír.

B. El poder político, económico, etc., puede gritar su mensaje en el mundo entero, amplificando el caos ruidoso de la red.

C. La censura es matemáticamente imposible en una red abierta.

D. La opinión pública ya no tiene ánimo sino sitios favoritos y conexiones.

La noticia en el ciberespacio no es algo que se oculta, sino un dato o un hecho que alguien rescata del caudal de informaciones, sin esperanza alguna sobre la posibilidad de sobrevivencia del contexto de la recepción en una red peor que el río de Heráclito. “Todo fluye, no podemos descender dos veces al mismo río, pues cuando descendemos al río por segunda vez ni el río ni nosotros somos los mismos”, decía el filosofo. Ahora, no hay diferencia entre nosotros y el río de nuestras informaciones. Somos parte del ciberLeviatán, soberano sobrecargado por toda la información del mundo.

19. Mando mi artículo (documento adjunto) a través de la red. ENTER.

20. Aprovecho que la computadora está encendida para navegar un poco y ver lo que pasa. ~

Jean François Fogel: “El futuro digital es de todos”

27 de julio de 2009
Periodismo Ciudadano
Por Paula Gonzalo

El periodista francés Jean-Francois Fogel, Consejero Internacional de Le Monde, creador de lemonde.fr, autor de libros como el ensayo sobre periodismo digital: “La prensa sin Gutenberg“, es también parte del Consejo Rector de la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano.

Fogel habló para el colombiano La Patria.com, sobre el fin de la prensa escrita y la participación ciudadana.

Al margen de los pronósticos más apocalípticos, Fogel defiende la convivencia de la prensa con los medios digitales, en lugar de su desaparición, pero “tendrá que renovarse” para asumir esta competencia. Lo que realmente está amenazado es el concepto de prensa diaria y la existencia de las rotativas.
Hay dos cosas que son amenazadas, la primera es el diario tal como lo conocemos que viene para contarnos lo que pasó ayer, porque ahora es muy probable que nos hayamos enterado con medios digitales, entonces el diario tendrá que renovarse. La segunda cosa que va a desaparecer es la rotativa, es decir como medio de impresión. Como fábrica industrial la rotativa es un aparato que puede, en mi opinión, tener una esperanza de vida limitada y vamos a ver nuevos tipos de impresiones digitales.
En América latina en general, y en Colombia en particular, Fogel afirma que: “Los diarios son todavía estables, pero en todas partes ven que baja la circulación, baja la rentabilidad y se preocupan por la construcción de su futuro. ”

Sobre la importancia del periodismo ciudadano Fogel destaca el papel activo de la audiencia:
El papel ciudadano no tiene mucha importancia, pues ahora vemos que no hay ciertas personas que son periodistas dentro del periodismo ciudadano, sino que vemos que toda la audiencia, trabaja de manera activa, con sus amigos en su teléfono móvil, contestando en la web, participando en las redes sociales, demostrando una actividad tremenda en todos los tipos de conexiones de redes. Así que creo que después de pensar que había una cierta categoría de la población que tendría que participar de este futuro, vemos que el futuro digital es de todos.
A pesar de que hace tiempo que se habla de estos cambios en el entorno de las comunicaciones, François Fogel afirma que falta preparación para enfrentarse a estos cambios, de manera global:
“tampoco los directivos de las empresas parecen estar a la altura de las decisiones históricas que tendrán que tomar. Hay todo un sector de actividad que, en todos sus aspectos, recibe el choque del cambio tecnológico y lo que es mucho más importante el choque del cambio de comportamiento de la audiencia y eso es lo que se debe enfrentar y atender.
En el marco del Taller Editores Frente a la convergencia, que se realizó en Bogotá (Colombia), Jean François Fogel, maestro de la FNPI, elaboró once claves para ser un buen periodistas web.

Descubriendo Américo


Del Blog Reportaje al Perú
Diciembre 10th, 2009
Por Paola Ugaz

Aprendí lo que sé de periodismo en la revista Caretas, a donde llegué a trabajar en diciembre de 1999. Tras una entrevista con el actual director Marco Zileri, en la que botó –con una sonrisa encantadora, dicho sea de paso- al tacho mi flaca hoja de vida con estudios de antropología en la Universidad Católica y mas flacas practicas aquí y acullá, entré de asistente del veterano periodista César Lévano, en lo que se anticipaba como un verano caliente: la anunciada tercera reelección de Alberto Fujimori.

El calor húmedo del centro de Lima me acogió como una principiante más en la legendaria revista, donde se sirve en los cierres semanales de edición, el humeante caldo de gallina más potente que he probado hasta hoy y con el que mas de una vez, quedé encerrada en el viejo ascensor de puerta roja del Portal de Botoneros.

En mis primeras comisiones de trabajo, recuerdo haber trabajado con Francisco Rodríguez -“tic tic tac”, para los amigos-, Carlos Saavedra, Javier Zapata y Gilmar Pérez, grandes fotógrafos y guías iniciales en ese oficio humilde del periodismo, así como el ayacuchano entrañable, Oscar Medrano y “manos mágicas”, Víctor Ch. Vargas; un equipo de polendas para una revista que dio la hora en esos años aciagos del fujimorismo y sus acólitos.

En febrero del 2000, publiqué mi primera portada en Caretas; los “hackers” que trabajaban en la ONPE de Portillo, un hito importante en la vida de cada novel periodista -sobre todo alguien que empezaba como yo- y a partir de ahí, “me subieron”, pero de piso, y de trabajar con Lévano, en el piso 4 de la revista; pasé al piso 5, en la histórica área de “Seguridad”, donde Ramiro Escobar, era el editor –el menos gruñón y simpático que he conocido en mi vida- y Patricia Caycho, era la apasionada, joven e inteligente reportera del área.

Junto a la señorita Caycho, recorrimos algunos bares del centro, buscando quizás, personajes de esa Lima que siempre se está yendo; momentos en los cuales nuestras entonces jóvenes gargantas, libaron y libaron, en medio de charlas donde –me avergüenza decirlo- nos la pasábamos hablando de Fujimori y mas Fujimori.

Ya instalada en el área de Seguridad ó como se le conocía “La comisaría”, conocí a Enrique Zileri Gibson, uno de los forjadores del periodismo contemporáneo en el país y quien sigue con el espíritu joven y divertido e indomable aunque irónicamente se encuentre camino a las ocho décadas.

Con él intenté aprender, en una suerte de acelerado posgrado: la importancia de escribir bien, la búsqueda incesante de la verdad, la ironía fina, el desenfado y el humor. Además como reseña de Zileri, Gustavo Gorriti en el libro “La calavera en negro”: Zileri es uno de los mejores tenores del país, sobretodo, en los días de cierre.

En esa universidad que fue Caretas para mí, no puedo dejar de nombrar a Fernando Vivas y Jaime Bedoya, amigos y maestros para toda la vida, a quienes siempre intentó emular por su integridad, pasión al periodismo y endiablada buena pluma.

A PUBLICAR


Es por ese agradecimiento eterno que le tengo a la revista Caretas que debo hacer público lo que presencié detrás de bambalinas, el pasado 19 de octubre: a un periodista pidiendo desesperadamente dinero a una persona a la cual investigaba semanas atrás para la revista en la que trabajaba de editor, para –según argumentó- sacar de la clínica a su mamá que –después de mis averiguaciones periodísticas- se encontraba de buena salud en su casa, ubicada fuera de la ciudad de Lima.

El post es publicado casi dos meses después porque quería informar a los directivos y mis compañeros de la revista del hecho del que fui testigo y cotejar hasta el último milímetro, toda la información que sale hoy ante sus ojos, lectores del blog de Larryportera.

Todo empezó en la mañana de ese día -que ya era complicado porque había dormido poco, ya que un familiar mío estuvo enfermo y me tuvo en pie toda la noche- con una llamada de Blanca Burmester -a quien solo había visto una vez en mi vida- a mi teléfono celular, en la que me pedía una cita con urgencia, y en la que en un principio me negué, porque estaba cansada y con un humor de perros, tras la noche en vela.

Acepté de mala gana y nos encontramos en un café de Miraflores que queda cerca de su departamento y apenas me vio, puso encima de la mesa, el documento Nacional de Identidad del periodista Américo Zambrano Romero, y me dijo –para mi estupor- que él lo había dejado dos días atrás con el portero de su edificio, porque la buscaba con ansias y ella no conocía el motivo, aunque sospechaba que era para pedirle dinero.

Burmester me dijo, “sé que ustedes no me creen y creen que yo soy la mala de esta historia que inventó Américo Zambrano, yo no tengo que ver en nada y ahora viene a buscarme. La única manera de que ustedes se convenzan (se refería a mi mentor y amigo, el periodista Gustavo Gorriti; y a quien Burmester había llamado antes que yo, pero que en esos días, se encontraba fuera de Lima), es que seas testigo de lo que él quiere decirme”.

En ese entonces, yo me consideraba amiga, además de colega de Américo Zambrano.

Con él había compartido una experiencia periodística, cuando se hizo la reveladora fotografía del restaurante “Fiesta” del 12 de junio de 2006, día en el que estábamos celebrando el cumpleaños de mi padre junto a mi hermano Antonio. Al llegar Agustín Mantilla, su hermano y su troupé; llamé a Gustavo Gorriti para alertarlo del peculiar acontecimiento, y él a su vez, llamó a Américo Zambrano que para el bien de todos nosotros, llegó acompañado del fotógrafo Oscar Medrano.

La osada idea de Blanca Burmester era que vaya a la sala contigua al comedor principal del departamento y sea la testigo secreta de la conversación entre Américo Zambrano y ella, hecho que al principio me negué, pero al que terminé aceptando, asumiendo que sería testigo de un diferente desenlace de los acontecimientos.

Ingresé con la joven asistente de Blanca por el ascensor de servicio al departamento, al tiempo que ella se encontraba con Américo Zambrano en el lobby del edificio y subían juntos por el ascensor normal.

Desde que arrancó la conversación, sentí una cachetada que me remeció: Blanca Burmester le increpó a Américo por sus malas prácticas periodísticas y le puso como ejemplo, el dinero que había recibido en simultáneo por el asesor de un político y de una empresaria, para realizarse una cirugía de menor cuantía; hechos que no fueron negados por el periodista y sí confirmados, ante mis asombrados oídos.

Luego, le habló de la nota que quiso publicar en portada de la revista Caretas donde presuntamente buscaba exponer un chantaje que ella le había realizado a nombre de los Sánchez Paredes, a raíz de un encuentro que tuvo Américo Zambrano con Orlando Sánchez Miranda, con la ayuda de Blanca Burmester y que salió publicada en la edición 2052 de Caretas, del 6 de noviembre de 2008.

En ese momento, Américo Zambrano le pidió repetidamente disculpas y le echo la culpa de esa publicación –que salió en la sección de Mar de fondo de la revista- a Marco Zileri, a Jaime Bedoya y le atribuyó a Enrique Zileri, errores productos de la vejez por haber dejado publicar esa nota sobre Blanca Burmester, quien fue colaboradora eficaz en el caso que se le siguió al capo del narcotráfico, Fernando Zevallos, al haber sido Jefa de Comunicaciones en la extinta aerolínea, Aerocontinente.

Zambrano negó en todo momento su responsabilidad en la nota para pasar inmediatamente a pedirle dinero a Blanca Burmester para sacar de la clínica San Felipe a su mamá.

El entonces periodista argumentaba que en la revista no le habían pagado la liquidación -que según afirmó- le correspondía tras su salida de Caretas y que estaba en una situación desesperada y que necesitaba de su ayuda monetaria.

Por un puñado de miles de soles, se vendía un periodista respetado y querido por todos –me incluyó en el grupo- un joven que forjaba una carrera siguiendo a los malos y que había ganado en el mismo año, el 2007, el Premio a la Mejor Investigación Periodística de un Caso de Corrupción en Latinoamérica, concedido por Transparency International Latinoamérica (TILAC) y el Instituto de Prensa y Sociedad (IPYS) con el auspicio de Open Society Institute (OSI).

Zambrano recibió esos premios que llegaban a los 20 mil dólares, por las notas que publicó sobre el clan de los Sánchez Paredes.

Fueron cachetadas y ramalazos en el cuerpo los que uno siente cuando es testigo de un hecho tan doloroso: el derrumbe moral de un periodista que investigó por muchos años a los Sánchez Paredes y que, ahora, le pedía dinero a la persona que iba a ser la protagonista de un reportaje de denuncia por presunta extorsión en la revista Caretas.

Américo Zambrano Romero pudo ser uno de los mejores periodistas de su generación.

Y su voz era otra, su respiración era entrecortada y su desesperación por el dinero ocupaba toda la habitación.

“Mi mamá está enferma, eres la única persona que me puede ayudar. No lo tomes como un chantaje”, decía una y otra vez Américo Zambrano, para mi estupor y el de todos los que lo respetábamos, hasta ese día.

Mientras tanto, Blanca Burmester, a su vez, sufría un ataque de nervios por encontrarse frente a frente con quien meses antes había buscado involucrar en una investigación periodística que finalmente salió en la sección “Mar de fondo” de la revista Caretas, y en la que de refilón, se publicaban inexplicablemente amenazas al celular de Américo Zambrano.

Esa nota en contra de Burmester y que se publicaría en la revista Caretas, iba a perjudicar de rebote, a su ex enamorado, el periodista de investigación, Miguel Ramírez, quien coincidentemente había compartido el premio que entregó IPYS en el 2007, y una de las personas en las que mas piensa el capo del narcotráfico, Fernando Zevallos, cuando se levanta cada mañana, en su celda de Piedras Gordas.

“Blanca, todo fue una calumnia, yo nunca quise hacerle daño a Miguel. Estoy aquí de la manera mas transparente, estoy dispuesto a hablar en audio o en video sobre tu inocencia. No voy a decir, Blanca me prestó y me obligó a que no publique. Yo puedo hacer muchas cosas, filmar, grabar. En la revista no me han pagado nada, ni CTS, necesitó dinero porque mi mamá esta mal”, señaló Américo Zambrano (de acuerdo a un audio de 33 minutos y 18 segundos que está en poder del blog de Larryportera).

Luego, Blanca Burmester entró a la sala donde me encontraba porque necesitaba tomar un vaso de agua, y al salir se fueron con Américo Zambrano, y una acompañante a una institución financiera, a solicitar el dinero que pedía el periodista.

Pero, antes de hacer este paseo, Blanca Burmester había hablado con el agente sectorista para decirle que le niegue el préstamo que iba a solicitar por carecer de fondos.

Una vez que le informan a Américo Zambrano que el préstamo no iba a salir, éste se derrumba en la silla y no sabe a que atinar. Está ojeroso y desesperado. Esta visita a la institución financiera está registrada en vídeo, con la fecha del 19 de octubre en horas de la tarde.

HABLA AMERICO

Ayer -9 de diciembre- recibí un correo electrónico de Américo Zambrano que reproduzco a continuación:

Pao, desde hace unas semanas corren los rumores de que Blanca me
habrìa grabado supuestamente “extorsionàndola”, lo cual es muy
gracioso. Lo que sì creo que pasò es que ella se aprovechò de una
conversaciòn, posterior a mi salida de Caretas, en la que yo le digo
que mi madre està enferma. Pero creo que a estas alturas nada me
sorprende en ella.
Afortunadamente la conversaciòn se dio cuando yo había ya renunciado a
Caretas y cuando la nota en que la menciono como la relacionista
pública de Orlando Sánchez ya había sido publicada en Mar de Fondo. Es
obvio que ella tenía que vengarse y si tiene una buena arma esa es su
lengua y presumo yo secundada por Miguel Ramírez. Sea como fuese hoy
me llamó una persona diciendome algo así: “Paola Ugaz también ha escuchado a Blanca y le cree”. Yo me reí pero igual decidì escribirte.
Cualquier cosa llàmame al XXX-XXX-XXX
Un beso
Américo.

EPILOGO

Escribir esta nota ha sido muy doloroso de hacer para mí porque escribo de alguien a quien admiré sinceramente, por ello, cada línea me ha tomado mas tiempo de lo normal y porque me advirtieron, traería consecuencias para la investigación judicial que se les sigue a los Sánchez Paredes.

Es decir que la revelación de esta información sobre Américo Zambrano jugaría a favor de la familia investigada por la justicia.

Considero lo contrario, este post contribuye a esclarecer a los buenos de los malos periodistas, a separar la paja del trigo y acabar con hechos, con la siniestra frase que se escucha cada día entre nosotros: otorongo no come otorongo. No, al menos no hoy.

Actualización (Al 11 de diciembre)

A continuación, publico una carta enviada a otra persona por Americo Zambrano y que se me envió como copia al correo:

1. La reuniòn que reseña Paola fue la segunda. La primera ocurriò tres
dìas antes. Fue Blanca la que me llamò llorando y querìa reunirse
conmigo y con Miguel. Fui. Ahì me dijo que estaba entereda del
problema de mi madre. Le dije que estaba cabezòn por eso y se ofreciò
a hacerme un prèstamo “transparente”. Yo estupidamente aceptè y ese
fue mi gran error. No tenìa a quièn màs acudir. Me citò para el lunes
y fue ahì cuando olvidè mi Reniec. El lunes ya me esperaba lista la
trampa y fui grabado. Reconozco ese gran gran error.

2. Yo ya habìa renunciado a Caretas. No podìa ofrecerle nada puesto
que el Mar de Fondo ya habìa sido publicado. El audio que tengo en el
que su mano derecha la acusa de haber recibido mensualmente dinero de
Orlando Sanchez se lo entreguè a Hildebrandt apenas tres dìas atràs.
Si hubiera querido extorsionarla pues le entregaba ese audio que ella tanto anhela y asunto arreglado.

3. La investigaciòn de los Sànchez se hizo con el mayor cuidado y
profesionalismo. NInguna nota ha podido ser refutada. Yo tengo varias
querellas por difmaciòn por este caso y una por estafa. Anteriormente
no aceptè presiones de ellos ni ofrecimientos de la propia Blanca. Por
què habria de hacerlo ahora y sobre todo de Blanca
Insisto en que ella se aprovechò del problema mèdico de mi madre. Pero en fin. La nota de Paola me deja virtualmente como un delincuente, cuando pienso que mis notas, todas, fueron desarrolladas siempre con el mayor profesionalismo, ètica y decencia.
Amèrico

Respuesta.- Minutos después que Américo Zambrano abandonó el departamento de Blanca Burmester nos dimos con la sorpresa de que la mama de Américo, no estaba hospitalizada en la Clínica San Felipe como afirmó en la conversación con Blanca Burmester sino que se encontraba -al llamarla por teléfono- sana en su casa ubicada fuera de la ciudad de Lima.

En el blog “Desde el tercer piso”: Los cínicos no sirven para este oficio.

La guerra por Internet

Dom. 06 dic '09
Perú 21

Autor: Marco Sifuentes



¿Y si nuestro futuro Ministerio de la Cultura tuviera la potestad de desconectar Google? Este escenario orwelliano, por delirante que parezca, estuvo a punto de ocurrir esta semana en España. Contrabandeado en un proyecto de ley anticrisis, el Ministerio de Cultura español se arrogó el derecho de bloquear el acceso a cualquier web (o a toda Internet) bajo la excusa de la “salvaguarda de la propiedad intelectual”. La intentona ha sido conjurada, pero ¿se imaginan qué pasaría acá en el Perú si ocurriera lo mismo?

Nada, por supuesto.

A pesar de ser uno de los países latinoamericanos con más movida online, en el Perú los derechos digitales no generan ningún tipo de discusión en los círculos mediáticos (y ya ni se diga en los políticos, más preocupados en viajar por el mundo que en conocerlo). Menos aún existen políticas públicas destinadas a proteger nuestro libre acceso a la cultura. Al contrario.

Rondando las reuniones para la creación de nuestro Ministerio de la Cultura se encuentra Armando Massé, muy distinguido presidente de la Apdayc, y el más eximio representante peruano de los intereses de la industria internacional del entretenimiento.

Claro, el señor Massé tiene todo el derecho de cabildear a favor de sus representados. Por supuesto. ¿Pero, y el otro lado? Nadie habla por ese otro lado, el de ustedes que ven videos en You Tube, el de sus hijos que descargan MP3, el de los taxistas que escuchan radio mientras manejan, el de los artistas que se remixean entre sí, el de la bodeguera que ve su telenovela mientras atiende a sus caseritos. Nadie representa a todas esas personas que, según las industrias, son delincuentes porque no pagan por ninguna de esas actividades.

No se trata, por cierto, de una defensa de la piratería. Se trata de un ataque al mercantilismo. Entendámonos. Estamos hablando de un rubro que ha sido arrasado por las nuevas tecnologías: el de los contenidos culturales.

Era un negocio basado en el cobro por la copia. Lamentablemente, con la digitalización de la cultura, el costo de la copia es cero. Se acabó el bisnes. ¿Y cuál fue la respuesta de las industrias? En vez de cambiar su modelo de negocio, como sucedería en una verdadera economía de mercado, las industrias culturales pretenden que toda la sociedad baile a su desgastado ritmo.

Y aquí es cuando la cosa se pone grave. El lobby de esta industria es multimillonario y está consiguiendo lo increíble: hacer retroceder a Internet. España fue solo la última víctima. Antes, Francia y el Reino Unido intentaron pasar normas que, básicamente, se traducen en: los derechos patrimoniales de autor están absolutamente por encima de cualquier otro. De. Cualquier. Otro. Derecho. Así de simple. Y por eso es que la cosa no se limita a la libertad de llenar nuestros iPods o ver el último video de gatitos en You Tube.

Con la excusa de la protección de los derechos de autor, los gobiernos alrededor del mundo están intentando –y algunos están consiguiendo– pasar leyes que les den la potestad de cerrar páginas webs, decomisar laptops y hasta prohibirte el acceso a Internet. La situación ha excedido el debate sobre “la piratería” y se ha convertido en una verdadera guerra por la libertad de Internet.

¿Qué va a pasar cuando la guerra llegue al Perú? Algunos ya se están preparando. Eduardo Villanueva, profesor de nuevas tecnologías en la PUCP, ha publicado un post advirtiendo que “estamos en una etapa, globalmente hablando, muy peligrosa para el desarrollo de la vida digital” y desarrolla una serie de ideas (muchas que he, coherentemente, remixeado y presentado en esta misma columna) que ha resumido en cinco puntos que podrían convertirse en el Manifiesto del Internet peruano. La discusión está abierta, para todos los interesados, en http://ir.pe/evillan.

Un intento por pasar a la acción está en el movimiento No Soy Delincuente (http://nosoydelincuente.pe) versión peruana de iniciativas similares en España y Chile, que se propone ir concientizando a la gente sobre sus derechos digitales (y ampliar nuestras libertades dentro del estrecho margen de juego que nos dejan los tratados internacionales que ha firmado el Perú). Tiene una cuenta en Twitter @nsdelincuente y Facebook http://ir.pe/nsdfb (full disclosure: soy parte del movimento).

Y hay más iniciativas. La Guerra por Internet está a punto de llegar al Perú y no sería mala idea irnos preparando. Después de todo, el otro lado ya ha conseguido tener voz en la creación del Ministerio de Cultura. ¿Dónde vamos a estar todos los demás cuando se inicien los combates?

Se hace poco por el periodismo digital

ENTREVISTA. A GUILLERMO FRANCO

El Comercio
08 de noviembre del 2009
Por: Sandro Medina Tovar

El colombiano Guillermo Franco es el autor del libro “Cómo escribir para la web”, que ha sido descargado de Internet más de 30.000 veces. Esta semana estuvo en Lima para dirigir el seminario-taller Necesidades de Formación para Medios Digitales, organizado por la Universidad de Piura (Udep) y Telefónica del Perú. El Comercio conversó con él. Franco sostiene que en las universidades no se da la debida importancia al tema digital y que en nuestro país hace falta capacitación en redacción para la web.

Con la abundancia de recursos y tecnologías de comunicación en la web, ¿resulta necesario estudiar periodismo?

Yo soy muy de la escuela de que esto no es una profesión, sino un oficio. Es decir, que una universidad te ofrezca un cartón o un diploma no te convierte automáticamente en un periodista. Siento que es un tema de vocación.

¿Las universidades sobran?

Hay cosas que se aprenden del ejercicio periodístico. En esa perspectiva uno diría que las universidades sobran, pero yo voy a un punto intermedio y creo que no sobran, porque pueden proporcionar mucho en la formación periodística. ¿Pero qué están aportando ahora? Me atrevo a decir que muy poco.

¿Cree usted que las autoridades universitarias son conscientes del momento en el que se encuentra el periodismo?

Yo no estoy seguro de si son conscientes, pero el hecho concreto es que no están haciendo casi nada. En un reciente encuentro de facultades de comunicación de Latinoamérica, el tema digital era marginal cuando debió ser el central y de amplia discusión.

¿Cuán importante resulta incluir el periodismo “on line” en los planes de estudios?

No solo se trata de ponerlo como una asignatura en la malla curricular, sino de incluirlo en todo el programa de estudios. Y para ello hay tres ejes fundamentales: primero, el periodístico, que tiene que ver con el manejo de fuentes, el rigor y la ética; segundo, el tema digital, que se encuentra relacionado con las nuevas tecnologías; y un tercero debería centrarse en el emprendimiento. No es posible que todos los egresados busquen empleo solo en una empresa periodística, cuando hoy el mercado es impresionante. Imagínense cuántas pequeñas o grandes empresas buscan involucrarse con las redes sociales. Ahí está una oportunidad desaprovechada.

En el estudio “Necesidades de formación para medios digitales de América Latina” los periodistas peruanos respondieron que requieren mayor capacitación en escritura en la web.

Es un hecho anecdótico porque la mayoría de periodistas latinoamericanos pide capacitación en cómo hacer video. Lo que siento es que hay una opción por enseñar este asunto y una oferta que vale la pena desarrollar en distintos centros de estudios.

¿Cree que la crisis de los grandes medios escritos en EE.UU. llegará a América Latina?

No todos los mercados están pasando por la crisis por la que atraviesa EE.UU. Las causas de ella datan de 1987. Internet no era nada en esa época, pero estaba la televisión. Lo que hizo Internet fue agudizar esa crisis. Autores como Philip Meyer dicen que los periódicos van a desaparecer. No se trata de una frase antojadiza, sino un resultado de investigaciones. La penetración de Internet en el mundo tiene una incidencia muy alta en las crisis de los medios, pero no sé si se repetirá en América Latina lo que viene pasando en Estados Unidos.

“LAS REDES SOCIALES POTENCIARÁN EL EJERCICIO PERIODÍSTICO”

¿Qué opina del nivel actual de escritura “on line”?

Sigue imperando la cultura del “copy and paste” (copiar y pegar). Es más, ni siquiera lo hace una persona sino un software. Hay periodistas “on line” que trabajan con los modelos para impresos. Vea la web de un medio y encontrará un título, un sumario y un primer párrafo cuyas palabras se reiteran. Nadie se preocupa de eliminar los errores.

¿A qué se debe ello?

Se necesita personas para hacer este trabajo. Algunos creen que escribir para web solo se trata de redactar tres párrafos y nada más. No estoy de acuerdo con eso. El tema pasa por estructurar los textos de forma tal que cuando el usuario pasa por la página se llegue a trasmitir el mensaje de la noticia.

¿Qué opinión tiene de redes sociales como Twitter? Algunos sostienen que cambiará el periodismo…

Yo no sé si lo cambiará, pero estoy convencido de que potenciará el ejercicio periodístico, pues las redes sociales pueden ser vistas como fuente de información o un espacio de campaña de mercadeo. O quizás un lugar donde puedan ir los comentarios de las noticias que tanto problema causan a los medios, puesto que en las redes uno tiene una identificación digital plena.

¿Cómo ve el uso de estas?

Veo que le dan un uso bastante precario. Encuentro mucha basura. El valor absoluto de seguidores no tiene mucho significado.

LA FICHA
Nombre: Guillermo Franco.
Profesión: Periodista, especializado en periodismo digital e Internet.
Trayectoria: Gerente de Contenido de Nuevos Medios de Casa Editorial El Tiempo y editor de eltiempo.com. Responsable de la estrategia de contenido de los sitios de esta organización colombiana, desde el 2000 hasta el 2008.

Debate abierto en torno al expediente Magaly

DISPUTA LEGAL. Medina vs. Guerrero

El Comercio
08 de noviembre de 2009

MIENTRAS SE ALERTA SOBRE POSIBLE INTROMISIÓN DEL PODER JUDICIAL EN LOS MEDIOS, MAGALY APELA RESOLUCIÓN PARA QUE UNA SALA SUPERIOR LE DIGA CÓMO RECTIFICARSE

La lucha legal entre Paolo Guerrero y Magaly Medina, que llevó a la periodista a purgar 77 días de prisión, continúa incesante. Los abogados de ambas partes no están satisfechos con la más reciente resolución judicial en la que María Teresa Cabrera, jueza del Juzgado Penal 27 de Lima, le indica a la procesada las veces, la forma y la manera como deberá rectificarse por haber difamado al futbolista.

Este hecho ha causado alarma entre los hombres de prensa, quienes consideran que, de darse, sería una intromisión de un organismo estatal en un medio de comunicación, que se convertiría en un serio atentado contra la libertad de expresión.

Al respecto el periodista César Hildebrandt opina: “Me parece una intromisión inaceptable, pero creo que nace de la posición cínica de la defensa de Magaly Medina que ha estado insistiendo ante el Poder Judicial en el sentido de preguntarle qué debo hacer para justificarme, como si la señora no supiera exactamente qué fue lo que hizo… Frente a un caso así de reincidencia flagrante, hemos encontrado que la jueza en vista de las dilaciones y apelaciones, entonces, efectivamente tuvo que dictarle palmo a palmo, letra por letra. La jueza se entromete sí, pero se entromete en este caso porque no es posible un diálogo honesto con una persona que no admite su error y que insiste en decir que, como le han inventado una difamación, van a tener que precisársela exactamente”.

SIN PRECEDENTES

Hildebrandt no está de acuerdo con quienes creen que el caso Medina podría crear jurisprudencia. “Magaly no tiene parangón. Por lo tanto, su caso no debería sentar jurisprudencia. No creo que en el futuro haya un periodista de esa soberbia y de esa ordinariez, y dudo mucho que el Poder Judicial enfrente un caso como este. Dudo que siente jurisprudencia, pero si lo hiciera, sería peligroso y habría evidentemente que evitar que esto se convierta en un precedente que pudiera encaminar al Poder Judicial a suponer que está en condiciones de decidir exactamente los términos y los matices de las rectificaciones de los medios. Se tiene que reconocer que Magaly no representa a la prensa y que si la señora convoca los fueros gremiales de la prensa, entonces yo he decidido cambiarme de gremio en este momento”.

Para César Hildebrandt, Medina representa un tipo de entretenimiento violento que tiene sus propias reglas y que ella cometió un error que está previsto en el Código Penal. El periodista tampoco cree que la actitud de Magaly vaya a servir de ejemplo. “Ojalá que el caso de Magaly Medina no cree un precedente en la prensa peruana, como: Jamás reconozco un error, nunca acepto una rectificación, nunca me equivoco, rompo las cartas notariales en público, me río de los demás y estoy absolutamente por encima de todo y todos. Es una por otra, que el fallo de la jueza no cree jurisprudencia y que la actitud de Magaly tampoco cree ejemplo”.

OTRAS MIRADAS

Sobre el tema, Beto Ortiz, uno de los declarados detractores de Medina tiene otra óptica: “Estamos preocupados viendo este caso porque de lo que resulte no solo se van a escribir tesis universitarias, sino que con esta medida nos van a tratar a todos en el futuro”.

“Con el primer amago de juicio por difamación los jueces sacarán el expediente Medida como precedente, como ejemplo a seguir. Hay que “agradecerle” por “el favor histórico” que nos hace”, acotó Ortiz en una reciente edición de su programa “Enemigos íntimos”.

Rosa María Palacios también se mostró preocupada por una posible intromisión de la jueza al dictar los contenidos, la forma y el fondo de la rectificación que tiene que hacer Magaly Medina. “¿Un juez quiere que un programa o un medio de comunicación se rectifique o ese juez quiere declarar algo a través de ese medio de comunicación?”, se preguntó la periodista y conductora del programa “Prensa libre”.

“Es un problema de dictar contenidos. Y esa no es la atribución de un juez. No creo que el juez pueda, al dictar una sentencia, establecer el contenido en un programa o medio de comunicación. Una cosa es que la jueza le especifique dónde se debe rectificar o cuántas veces, pero ya que te dicten lo que tienes que decir… Mejor que la rectificación la haga el juez”, indicó.

JUICIO DILATADO

Las partes apelan sentencia judicial

Al cierre de esta edición Wilbert Villafuerte, defensor de Paolo Guerrero, aún no hacía efectiva su apelación; no obstante, el letrado adelantó que en este documento se dejaría por sentado que no están de acuerdo con que Medina deba rectificarse en dos ediciones de su programa de TV por solo 26 minutos, sino por tres horas como lo solicitaron anteriormente.

Villafuerte insiste en que si Medina no se rectifica hasta este lunes (9 de noviembre), ella podría volver a prisión.

Con el debate puesto en el tapete, Magaly Medina prefirió alejarse de Lima. El pasado miércoles por la noche, alegando razones de trabajo, viajó a Miami, ciudad de la cual regresará el lunes.

Eduardo Alcocer, abogado de Medina, confirmó que el jueves 5 había presentado su apelación ante el Juzgado Penal 27. “No nos queda claro el porqué se ha establecido esa cantidad de tiempo para la rectificación tanto en la TV como en la revista. Nos parece excesivo”, dijo.

Alcocer informó, además, que esperaba que este lunes la jueza Cabrera aceptase su apelación para que “se suspenda la ejecución [rectificación] hasta que la sala superior se pronuncie sobre el caso”.

Finalmente, Alcocer recalcó que su patrocinada Magaly Medina tenía la voluntad de cumplir con los mandatos del Poder Judicial.

Amenaza a la prensa

20 de octubre de 2009
Trome
Por: El Búho

Este Búho recuerda los negros días de la dictadura de Morales Bermúdez en 1978 y 79. Los medios de comunicación -léase prensa y televisión- estaban estatizados. Los militares tenían oficiales destinados a velar por los 'contenidos' de las informaciones y los programas. Los niveles de corrupción en todos los ministerios controlados por los militares eran descomunales. Un ministro de Transportes, militar, fue tan rochoso que se permitió importar contenedores de Betamax -la novedad de entonces- de contrabando. ¡¡Imagínense!! Era contrabandista. Pero ningún medio ni canal reveló el escándalo. Felizmente existía contra viento y marea 'Caretas' y 'Marka', que destaparon esa olla maloliente y ante el escándalo ese ministro lloró en TV y negó todo, pero lo botaron como un perro, ante el descrédito castrense.

El sistema democrático, con todos los defectos que pueda tener, asegura la libertad de prensa. El ex presidente Alejandro Toledo siempre recuerda cómo algunos medios lo demolieron por casos como 'Lady B', su impresentable familia, o por Eliane Karp: 'pero nunca intenté frenar la libertad de expresión', sostiene orgulloso. En Ecuador, Rafael Correa, un aprendiz del gorila Hugo Chávez, se considera 'democrático'. Sin embargo, su gobierno no solo dinamitó el sistema al subordinar el Poder Legislativo y Judicial al Ejecutivo, sino inició una infame tarea de destrucción de la prensa libre e independiente. Este payasito de Chávez todos los sábados enfila verdaderas diarreas verbales contra la prensa independiente y crítica a su régimen. Exacerba con insultos y burdas mentiras, incitando a las masas indígenas y selváticas a que ataquen los locales de los medios. Sus delirios llegan a casos patéticos. No solo se rebajó a mandar al excusado los programas de Laura Bozzo, también ¡¡condenó a muerte!! al árbitro brasileño que decretó un penal a favor de Uruguay. Increíble. Como los pasquines del régimen no venden, quiere acabar con los diarios, queridos por el pueblo, negándoles la publicidad del Estado, gravando la importacion de papel con montos abusivos imposibles de pagar y lo peor, ordenó un abusivo gravamen por cada diario que se vende. Esto tiene una sola intención: liquidar a la prensa libre. En Venezuela, Chávez enfila contra las televisoras y ahora y hasta expropia los hoteles turísticos 'porque me atendieron mal en la Cumbre'. Fujimori y Montesinos también atentaron contra la libertad de expresión. Compraron a la mayoría de los dueños de canales y radios, algunos diarios y 'sembraron' una nauseabunda prensa chicha. La infamia fracasó en Perú, pero en Ecuador y Venezuela está campeando. Mucho ojo con esos candidatos que dicen representar a los pobres, pero se van con sus esposas a vivir como ricos invitados por Chávez a la Isla Margarita o por Correa a Galápagos. Apago el televisor.